Sólo el 6,6% de la superficie australiana se dedica a los cultivos agrícolas, fuertemente limitados por los condicionantes climáticos y el problema del agua; pero las importantes inversiones de capital han dado lugar a una agricultura moderna, con escasa necesidad de mano de obra. Sin embargo, desde la época de la colonización, la ganadería ovina y bovina ha constituido desde entonces un pilar fundamental de la economía australiana.
La producción de lana fue desde principios del siglo XIX un estímulo decisivo para su crecimiento económico, para la inmigración y para la ocupación de inmensas áreas del país. Australia posee la primera cabaña ovina mundial. Es el primer productor y exportador mundial de lana (50%), que vende principalmente a China, Japón y Rusia. Dada la escasa población y consumo de trigo, la mayor parte de la producción se destina a la exportación. Australia está entre los primeros exportadores de trigo. Su cultivo ocupa la mitad de las tierras agrícolas; es muy extensivo y totalmente mecanizado; en algunas áreas el rendimiento se intensifica con la aportación del regadío.
La producción de lana fue desde principios del siglo XIX un estímulo decisivo para su crecimiento económico, para la inmigración y para la ocupación de inmensas áreas del país. Australia posee la primera cabaña ovina mundial. Es el primer productor y exportador mundial de lana (50%), que vende principalmente a China, Japón y Rusia. Dada la escasa población y consumo de trigo, la mayor parte de la producción se destina a la exportación. Australia está entre los primeros exportadores de trigo. Su cultivo ocupa la mitad de las tierras agrícolas; es muy extensivo y totalmente mecanizado; en algunas áreas el rendimiento se intensifica con la aportación del regadío.
La localización de la ganadería depende sobre todo de la cantidad y distribución temporal de las precipitaciones.
Las explotaciones son de tamaño mediano en las regiones con mayores precipitaciones y próximas a las ciudades; por el contrario, la ganadería extensiva de bovinos y ovinos de las regiones semiáridas se basa en enormes explotaciones del tipo “rancho”.
En cuanto a los cultivos también se ha producido una diversificación, intentando aprovechar las posibilidades de la diversidad ecológica australiana. Junto al trigo se cultivan otros cereales como la cebada, la avena y el maíz. Además de esta gran zona de agricultura cerealista, se pueden distinguir dos sectores de agricultura intensiva y de una producción más variada. Al sureste, frutales de clima templado y hasta viñedo. Al noreste, con cultivos tropicales, como caña de azúcar, frutos tropicales, cítricos y algodón.
Variada gama de industrias.
En este periodo de crecimiento se han desarrollado un cierto número de industrias de base y de bienes de equipo y un grupo muy numeroso de industrias ligeras orientadas al consumo.
Entre las industrias de base destacan:
a) La siderurgia, y la gran exportación de hierro y carbón.
b) La industria de tratamiento de cobre, plomo y zinc.
c) La metalurgia del aluminio.
d) Y el cemento.
Un segundo grupo de industrial importante son las de transformación y de equipo: máquinas-herramientas, material de transporte, material agrícola, aparatos eléctricos, etc. Destacan:
a) Las construcciones navales, el material ferroviario y la aeronáutica.
b) La industria automovilística.
c) Las industrias químicas de ácidos, abonos fertilizantes, productos farmacéuticos, el refinado del petróleo, las industrias petroquímicas, la química de los plásticos, textiles sintéticos, caucho y resinas sintéticas.
d) Por último, las industrias ligeras y de consumo que se basan en el tratamiento de productos agrícolas, la rama textil (con la lana, algodón y fibras sintéticas) y la del cuero y calzado. También las industrias alimentarias han experimentado un rápido crecimiento: azucareras, conservas de carne, legumbres, frutas, pescado y destilerías.
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